Energía ecológica

España: Pueden coexistir los cultivos y los paneles solares?

Pueden coexistir los cultivos y los paneles solares

La expansión de la energía fotovoltaica supone una amenaza para la agricultura y la soberanía alimentaria? La instalación de plantas de energía renovable, que requieren grandes extensiones de terreno y acceso a la red, suele conllevar el uso de tierras de cultivo para instalar paneles solares. Como consecuencia, se sustituyen cultivos y los agricultores se enfrentan a aumentos insostenibles de los costes de arrendamiento.

En España, los agricultores se enfrentan a ofertas de promotores de parques eólicos y solares que no pueden igualar los ingresos que obtienen actualmente de la agricultura. Esto ha suscitado un debate sobre la compatibilidad de la agricultura y las energías renovables en el país.

El debate actual gira en torno a la competencia por el uso de la tierra entre la producción de alimentos y la generación de electricidad. Ambas actividades, especialmente los paneles solares, requieren grandes extensiones de terreno llano o con pendientes suaves. Esto cobra aún más importancia si se tienen en cuenta los retos a los que se enfrentan los agricultores, como las malas cosechas debidas al cambio climático y los bajos precios de los cultivos. Las generosas ofertas de los promotores de proyectos de energías renovables representan una tentadora oportunidad para que los agricultores alivien sus dificultades financieras.

Para contrarrestar este problema está el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de España, cuyo objetivo es cumplir las obligaciones internacionales del país. En respuesta a la multitud de proyectos, el Ministerio para la Transición Energética ha aprobado 152 proyectos renovables a gran escala para que sigan adelante.

Respaldan estas iniciativas 36 destacadas empresas y fondos de inversión. Los proyectos solares autorizados, que compiten con la agricultura por el suelo, abarcan aproximadamente 43.000 hectáreas, lo que supone el 0,08% de la superficie total de España. En la actualidad, España cuenta con unas 65.000 hectáreas de cultivos de invernadero en todo el país.

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Alimentos tan estratégicos como el agua o la energía

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A modo de comparación, los terratenientes suelen ganar unos 300 euros por hectárea y año alquilando sus tierras a los agricultores para cultivos de cereales de secano. En cambio, los promotores de proyectos renovables ofrecen pagos de unos 1.800 euros por hectárea y año por un arrendamiento de 30 años, y en los casos en que la tierra es de especial importancia, la cantidad puede superar los 2.000 euros.

Diversas organizaciones llevan meses alertando de que la pérdida de suelo agrícola no sólo preocupa a los agricultores, sino que es una “cuestión estratégica para el país” que afecta a la seguridad y soberanía alimentaria. Manel Simón, gerente de Afrucat (Asociación Frutícola de Cataluña), subraya la necesidad de que los productores de alimentos y los inversores en energías renovables lleguen a un consenso y se adhieran a una normativa transparente, ya que la alimentación es tan crítica para una nación como el agua y la energía.

No en mi patio trasero

Tras la decisión del Gobierno nacional de eliminar el requisito de evaluación obligatoria del impacto ambiental de los proyectos de energías renovables, los pequeños municipios están mostrando una actitud de “no en mi patio trasero (NIMBY)”. Los residentes de regiones montañosas con una próspera industria turística están expresando vocalmente su oposición a “un paisaje lleno de turbinas eólicas”. Las asociaciones de vecinos de la provincia de Teruel (Aragón), donde está previsto el mayor proyecto eólico con 118 aerogeneradores, protestan declarando que la transición ecológica no debe ser un pretexto para despreciar la naturaleza.

Además, organizaciones civiles y ecologistas afirman que estos proyectos no sólo no generan riqueza en sus pueblos para luchar contra la despoblación, sino que “ahuyentan a los pocos habitantes que quedan” al poner en peligro las alternativas ganaderas y turísticas que quedan. Argumentan que “la energía debe fomentar el desarrollo allí donde se consume y no donde se produce”.

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Según el economista José R. Rallo, lo que se pide es que se instalen centrales eólicas, pero no cerca de la propia casa, lo que considera una típica reacción NIMBY. Sostiene que las sociedades sin fuentes de energía abundantes y asequibles están destinadas a la pobreza y el estancamiento. También subraya que rechazar todas las fuentes de energía no es factible, ya que cada una de ellas tiene algunos efectos indeseables sobre terceros.

Tierras de regadío protegidas por ley

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El Ministerio de Agricultura está ultimando un reglamento destinado a salvaguardar el uso del suelo en las zonas de regadío, que abarcan aproximadamente 3,8 millones de hectáreas. La futura normativa prohíbe la autorización de plantas de generación de energía renovable en dichas zonas de regadío. Esta prohibición se aplica a las zonas que han pasado de ser de secano a regadío o que se han modernizado mediante inversiones públicas, así como a las zonas en las que se prevén futuras inversiones públicas.

La prohibición de las plantas de energía renovable en las zonas de regadío no se aplicará a aquellas plantas que estén directamente asociadas con la explotación y el funcionamiento de las instalaciones de regadío. Dichas plantas de energía renovable estarán exentas de la prohibición.

La aplicación de esta nueva legislación ha sido impulsada por la creciente necesidad de hacer frente a la creciente demanda de plantas de energía renovable y otras actividades industriales en tierras agrícolas, especialmente en las zonas de regadío que han recibido financiación pública. Es crucial impedir el establecimiento de estas granjas energéticas para mitigar posibles impactos negativos como la pérdida de productividad agrícola, que podría contribuir aún más a la despoblación de las regiones rurales.

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Es la agrovoltaica la solución?

La agrovoltaica, la práctica de integrar la energía solar fotovoltaica y la agricultura en un mismo terreno, consiste en compartir la luz solar entre los paneles solares y los cultivos. Empresas como Endesa no sólo están dando prioridad a la biodiversidad en sus instalaciones, sino que también están explorando la viabilidad de combinar la agricultura y la ganadería con la energía para hacer frente a los retos que plantea compartir estos espacios.

Endesa cultiva plantas aromáticas y medicinales, gramíneas, leguminosas y productos hortícolas. También emplea animales para la limpieza del terreno. Iberdrola, por su parte, lleva a cabo proyectos piloto de plantación de viñedos, pastoreo de ovejas e instalación de colmenas.

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